Hoy 26 de febrero, Cristina López, organizadora de la Escuela de Padres y Madres de Collado Villalba y cordinadora del espacio UN PASEO EN FAMILIA, estuvo con nosotros respondiendo preguntas típicas sobre este sugerente tema:
EL DESARROLLO DE LA CONCIENCIA MORAL: LA EDUCACIÓN EN VALORES
1. Javier tiene 12 años y nos da la sensación de que cada vez se esfuerza menos, está apático y nos preocupa ¿es normal a esta edad?
En principio, si sólo muestra desgana o apatía en la asunción de responsabilidades (tanto domésticas o escolares), y no en el resto de actividades, estamos ante una situación normal. Esta etapa evolutiva tiene sus complicaciones que hemos de tener en cuenta, es decir, en la pubertad disminuye la protección de los padres y se inicia el camino hacia la madurez con continuos cambios físicos y psicológicos que les producen irritabilidad. Por tanto, aunque aún no debe asumir responsabilidades de adulto, debemos trazar un plan de inculcar el esfuerzo de manera progresiva, teniendo en cuenta las características de la etapa evoutiva que hemos indicado y las siguientes recomendaciones:
- Apoyar y reconocer todos los intentos que le hayan supuesto un esfuerzo, haya o no éxito en el resultado final: alabar por leer un libro complicado, por comenzar una actividad poco habitual, etc. Es muy positivo reforzar cualquier aspecto que sepamos le está suponiendo una dificultad, especialmente con reconocimiento verbal: “somos conscientes que esto no es fácil, pero te felicitamos por intentarlo…”
- Enseñe con su ejemplo. Hable con sus hijos de las cosas difíciles que usted hace, con sencillez, para que niño vea que también hay cosas que a los adultos les cuesta pero lo hacen. Es importante que el niño tenga un modelo de valentía en sus padres.
- Ayude a sus hijos a comprender que el esfuerzo se desarrolla con la práctica, para que no se desanimen y transmitir esa energía psicológica cuando decaiga.
2. Mi mujer y yo estamos disgustados porque a veces consideramos que nuestro hijo no es respetuoso. Tiene 11 años y contesta mal, no se pone en el lugar de otros e impone su opinión, sólo es él, él y después él… ¿Qué modos existen de inculcar que sea más respetuoso?
Como indicábamos en el caso anterior, la pubertad es una etapa evolutiva con fuertes cambios físicos y psicológicos que repercuten sobre el control de sus impulsos y el manejo de la ira. Todavía perduran las rabietas infantiles con enfados al recibir un NO. Les resulta duro ponerse en el lugar del otro, porque sólo miran por sus intereses. Pero es un proceso que tienen que aprender y éste es un buen momento.
La enseñanza del respeto es un proceso importante pero a veces difícil. Lo primero que debemos recordar es que el respeto no puede ser ofrecido si primero no es recibido. Se ha de respetar primero a los hijos (como hablan con ellos y como les tratan) para pedir a su vez que os respeten a vosotros como padres. Por lo tanto, podemos dar las siguientes orientaciones:
§ Ofrezca su respeto y luego espere respeto. Cree el clima apropiado. Con frecuencia se les habla y se les trata a los niños con menos respeto que a los extraños. A veces los tratamos como si no tuvieran derecho a merecer explicaciones. Decimos “porque lo digo yo” sin darles el beneficio de la duda y los suponemos culpables hasta que su inocencia queda probada. No les escuchamos. Hemos de cambiar este esquema y debemos hablar con ellos de forma adecuada y adaptada a su edad.
§ Utilice con más frecuencia las palabras”por favor y gracias”. Pida con más frecuencia las cosas en lugar de exigirlas o mandarlas. Pídales consejos en caso de duda. Respete sus opiniones aunque difieran de las suyas. Una vez que realizamos este esfuerzo estamos en condiciones de esperar (incluso exigir) que ellos nos respeten a nosotros. Deje bien claro que el respeto incluye no solo tonos de voz, sino buenas maneras. Esta postura debe ser consistente y repetitiva.
§ Ofrezca a su hijo elogio y reconocimiento. Insista en la importancia de un comportamiento respetuoso para el bienestar de todos. Busque oportunidades para elogiar la cortesía, la amabilidad y el respeto. “Pesque” a sus hijos haciendo algo bien y elógieles por ello, delante de otros miembros de la familia y /o en privado ese mismo día.
§ Déles a sus hijos una oportunidad para corregirse diciendo “voy a intentarlo de nuevo”. Se trata de un buen método para corregir un tratamiento irrespetuoso de una forma positiva. Establezca la costumbre de decir: “empecemos de nuevo”. Cuando aparece una res- puesta poco respetuosa, cuando alguien no dice “por favor” o “gracias” diga “empecemos de nuevo”. Luego repita la situación, dejando que el niño lo haga bien. Y cuando sea necesario, dígase usted a sí mismo “empecemos de nuevo” y luego repita su propia frase o comportamiento de una forma respetuosa.
§ Enseñe con el ejemplo. Muestre un comportamiento respetuoso respecto a la propiedad y los derechos de los demás, hacia la naturaleza, hacia las propiedades públicas, cómo son amables y maneras de hablar a los demás, etc.
3. Nuestro hijo de 16 años no es responsable, ya que cumple sólo algunas responsabilidades, con poco agrado y mal ¿cómo le puedo enseñar a ser más responsable?
Actualmente, la mayor parte de los adolescentes pasan por un momento en el que les cuesta cumplir responsabilidades, acompañada de quejas, lamentos y enfados. En el caso de este adolescente, es imprescindible reforzarle positivamente las responsabilidades que está asumiendo, aunque sean pocas, ya que sino dejará de hacerlas y, a posteriori, elaborar con el adolescente un plan de actuación donde se reflejen de manera clara y concisa esas tareas y obligaciones del día a día y las consecuencias si éstas no se cumplen (nunca sea arbitrario o confuso). A esto, podemos añadir algunas recomendaciones:
- Los padres y madres son los primeros modelos de sus hij@s, por tanto es importante que l@s niñ@s vean en ellos aquello que están intentando enseñarles.
- Desarrolle la sensación de capacidad de logro del niñ@ para que crea que puede si se lo propone
- Ayude y enseñe a l@s niñ@s a tomar decisiones de manera calmada
- Establezca normas y límites, de forma razonada y razonable y de manera adecuada
- Utilice tareas y obligaciones adecuadas a su edad y que sean para todos, es decir, además de sus tareas (su cama, sus estudios, su habitación), es imprescindible que aprenda a responsabilizarse de algo común a más miembros de la familia (limpiar los platos de todos, poner la mesa para todos, bajar la basura, cocinar algún día si la edad lo permite…)
- Sea coherente y lógico y no le exija responsabilidades por encima de sus posibilidades o capacidades
- Ser paciente ya que se necesita tiempo y constancia para aprender a tener sentido de la responsabilidad
4. Desde que Ana entró en la adolescencia no tiene calma, está intranquila y no controla el mal genio. Su padre y yo no sabemos como hacer que esté más serena.
Antes de la llegada de la adolescencia, la relación padres hijos no presenta excesivos conflictos; a los hijos todavía les agrada ir al Colegio, estar junto a sus padres, comentarles cada cosa que les ocurre…, pero ha comenzado la edad de protestar, cambios de humor, hormonales, paso a la adultez con más responsabilidades que no les gustan, etc.
Por tanto, ya os habéis encontrado con la llegada de la adolescencia de Ana donde responde ante todo de forma no habitual y a veces observa cómo los intentos que hacéis por corregir los comportamientos tienen un efecto contrario a lo deseado y Ana se comporta o reacciona peor todavía.
Ante esta inesperada situación, muchos padres se preguntan por qué se comportan así, que deben hacer, cuál podría ser el estilo educativo más adecuado para mantener una buena relación con sus hijos o hijas. Este es el mejor planteamiento para cambiar, lo que antes daba resultado, ahora no sirve, ya que es una etapa evolutiva muy distinta, debemos pensar en otro plan de actuación educativo, basado (en el caso que se plantea) en la calma y la serenidad como valores fundamentales a transmitir.
Esto hace referencia a la tendencia de intentar llegar a acuerdos en lugar de enfrentamientos. Tendría como base la capacidad de comprender como se sienten los demás en lugar de limitarse a reaccionar en su contra. Es decir, el control del mal genio. Los niños necesitan tranquilidad, calma y amabilidad, siendo la clave para alcanzarla, la comprensión. Ser pacífico no significa eliminar las emociones, sino dominarlas y evitar así que estas puedan dañar a otras personas. Menciono pautas concretas que pueden dar pistas para conseguir esto en el día a día.
- Cree un ambiente pacifico en su hogar: Ponga música suave, controle el tono o intensidad de su voz, contacte físicamente con su hijo más a menudo ya que siempre hablamos más suavemente cuando tocamos a la otra persona
- Dé ejemplo de calma y comprométase de antemano. Aprenda a prepararse usted mismo para estar tranquilo. Dedique regularmente unos minutos para calmarse, así como tomarse unos minutos antes de entrar a su casa para relajarse y déjese los problemas en el portal.
- Enseñe con elogios. Es importante aprender a darlos ya que “el elogio produce paz” y “la crítica negativa produce irritabilidad”.
- Enseñe mediante el ejemplo. Utilice con sus hijos las expresiones “gracias”, “por favor” y “perdón” más a menudo. Diga cosas amables, sea bien educado en los más mínimos detalles. Ayude a sus hijos en sus actividades y trabajos. Sea jovial y alegre, así, sus hijos comenzarán a imitar lo que observan en usted.
- Proponga un “pacto de amabilidad y gentileza”. Plantee este pacto a su familia; explicándoles que representa un compromiso sobre cosas “que hay” que hacer y otras “que no”.
- Hable con frecuencia de cómo van las cosas, de cómo se siente cada uno. Todo esto puede crear un ambiente especial de calidez y amabilidad en su casa.
- Observe cuáles son las capacidades innatas de su hijo hacia la amabilidad y gentileza. Estudie la situación particular de cada uno de sus hijos. Intente determinar qué capacidades de ser amable tiene su hijo para que sepa por donde comenzar.
- Intente que los niños de cualquier edad miren directamente a la cara cuando hablen con la gente. Este método puede ayudar a los niños a incrementar su interés y amabilidad.
- Procure que los amigos de su hijo vengan a su casa. Es muy conveniente que vea cómo su hijo se relaciona con sus amigos. Escuche activamente su conversación, pero sin inmiscuirse ni espiar. Esto les ofrecerá una gran información sobre sus formas de pensar y les servirá para posteriormente ayudar a sus hijos a superarse.
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Queridos compañeros:
En primer lugar felicitaros una vez más, a Javier, por todo lo que nos aporta en su Calle Real, y a Cristina y a María Luisa, en concreto, por todo lo que aprendemos con la Escuela de Padres. Sigo atentamente vuestros consejos y siento que son como la luz al final del túnel y que alivian mucho a los padres que luchamos contra nuestra ignorancia a la hora de tratar a nuestros hijos. Pequeños detalles como los que explicais muchas veces consiguen grandes cambios en la relación con nuestros hijos. Me gustaría seguir “abusando” de vuestros conocimientos en algunas dudas concretas en las que seguro podeis aconsejarme.
Temgo un bebe de 14 meses que va a la guardería, con muchos llantos por cierto, y que últimamente sólo quiere estar con su padre o con su madre, si se separa de nosotros más de medio metro ya está llorando. No quiere quedarse con nadie y si no esta el otro en ese momento, ni su padre ni yo podemos hacer nada que necesite de dos manos. Ya no quiere quedarse ni con su hermana y en la guardería sigue llorando bastante cuando le dejamos. Os agradeceriamos mucho cualquier consejo que pueda ayudarnos. No sé si dejarle llorar es lo más apropiado y no quiero hacerlo sin tener antes vuestra opinión. Muchas gracias por vuestra ayuda.
Estimada Graciela. Disculpa mi tardanza en contestar, pero esto de la nueva tecnología me cuesta, tengo limitaciones a la hora de utilizarla, aunque no lo creas. Mil disculpas.
En primer lugar, muchísimas gracias por tu felicitación acerca de nuestro trabajo, y más si viene de una persona y una familia (la de Radio Villalba) tan competente, profesional y humana como vuesta casa.
Con respecto a tu bebe de 14 meses y sus permanentes llantos, decirte que habría que analizar más detalles, ya que es fundamental conocer cuál es el comportamiento posterior de ambos padres cuando se producen estos episodios, donde se producen con más asiduidad o en qué momentos… Evidentemente, se debería realizar un plan de actuación para eliminar esta conducta que refleja una falta de desarrollo en la autonomía y un apego mal entendido que podría llevar a un comportamiento futuro más acusado y nocivo.
En principio te diría que es positivo dejarle llorar, eso sí con una orientación de cándo hacerlo y de qué manera.
Siento no haberte aclarado demasiado pero es difícil, sin analizar el asunto más en profundidad. Lo que si está claro es que hay que tratar la situación y que debes acudir a un profesional que sirva de guía en este proceso (para el cuel me ofrezco en cuerpo y alma). Mientras tanto si debes seguir la pauta de que no es positivo que el bebe consiga cosas a través del llanto, ya que si lo hace la conducta se agravará.
Mil besos.
hola muy interesante su espacio mi problema es el siguiente…. yo desde muy pequeña he desconfiado mucho en los hombres!!!! les tenia coraje por que pensaba que todos eran una porqueria ahora a mis 22 años que estoy casada 3 años y con un bebe de dos años tengo serios problemas con mi esposo me llena de iras cuando llega tarde y se queda con sus amigos del trabajo no se que se quedaran haciendo???? yo desde que me he casado nunca he salido con ninguna de mis amistades en la universidad me molestan para salir pero yo nada…. por eso creeo que es justo que el tampoco lo haga y menos quedandose tomando!!! yo pense que a todo lugar iriamos juntos y ser haci para TODO LOS DOS… pero creo q ya es imposible y esto me hace daño vivo amargada con dolor de cabesa estresada es horrible!!! ya no aguanto y por mas que lo ame ya no depende de mi… me da asco cuando llega tarde por mi mente pasan las peores cosas!!!