Las Agencias de Rating son las conocidas como Agencias de Calificación Crediticia. En inglés “to rate” significa algo así como dar nota a algo (o calificar algo), de ahí que rating pueda traducirse como nota (obtenida a partir de la evaluación de una información determinada). ¿Qué información se evalúa en esta nota? En el caso que nos ocupa la solvencia o confianza en una determinada operación financiera o incluso del propio emisor de esa operación financiera: De mayor credibilidad a menor credibilidad, en otras palabras, de mayor a menor calidad.
Pero, ¿“Calidad” de qué? El término calidad hace referencia a las mejores o peores perspectivas que presenta la posibilidad de que el emisor que necesita captar financiación sea solvente y de confianza a la hora de emitir los instrumentos necesarios para obtener esos fondos y de que tenga Capacidad para devolver los préstamos concedidos, ya sea en la forma de bonos, obligaciones o pagarés. Pues, ¿Qué es un bono sino un préstamo en el fondo?
De esta manera, el término completo queda conformado como Capacidad Crediticia (de devolver los créditos obtenidos).
Por tanto, las agencias de rating son agencias de calificación crediticia que se dedican a dar una evaluación (una nota) sobre el emisor de diferentes operaciones para la captación de fondos. Estas empresas miden exclusivamente necesidades financieras y, en esta línea, califican títulos de Renta Fija (VER BLOGS ANTERIORES AL RESPECTO DE LA RENTA FIJA) y no cubren ni acciones ni derivados financieros ni mercados de materias primas o materiales preciosos. Así, hablamos de bonos y pagarés de empresa en sus más amplias modalidades y características.
¿Y cuáles son estas empresas?
Para ser una empresa de calificación crediticia han de tenerse en cuenta una serie de requisitos: Independencia y autonomía en sus valoraciones, reconocimiento y aceptación de esas valoraciones en el mundo, prestigio y solvencia que respalden las decisiones y una seriedad y profesionalidad al margen de toda duda. Son intermediarios de la información. De este modo ayudan a los inversores a adoptar sus decisiones, pero sin convertirse en sus asesores. La calificación no debe ser interpretada como una recomendación de compra o venta de un valor. Es una mera predicción sobre la probabilidad de que un emisor quiebre incumpliendo sus compromisos. Las calificaciones de las agencias sirven de señales para los inversores, creando un vocabulario simplificado para referirse al riesgo. La perspectiva del emisor puede ser “positiva, negativa, estable o incierta” y su deuda “de inversión” o “especulativa”. Las agencias de calificación son, junto a los auditores, los principales guardianes del mercado. Comparten con las autoridades financieras la vigilancia de la integridad del mercado de valores. Su función consiste en informar al inversor para que pueda hacerse un juicio sobre la verdadera situación de las empresas emisoras y, en consecuencia, pueda adoptar con fundamento sus decisiones de inversión o desinversión.
Al margen de las críticas a favor y en contra, actualmente, tres empresas son las que se encargan de calificar las operaciones crediticias del mundo:
1. STANDARD & POOR’S. Es la más grande de las tres. Filial de McGraw Hill, es además el creador del famoso índice bursátil S&P 500. S&P es mucho más que una simple agencia de rating. Sus tres grandes áreas de negocio son la emisión de calificaciones, el servicio de estudios y análisis y la creación de índices bursátiles.
2. MOODY’S. La compañía matriz, Moody’s Corporation, cotiza en la Bolsa de Nueva York y da servicio a más de 9.300 clientes y 2.400 instituciones en el mundo. La cuota de mercado de titulizaciones de bancos y cajas españoles supera el 95% en los últimos tres años.
3. FITCH. Es filial de Fimalac, una importante compañiá francesa de servicios de inversión que cotiza en la Bolsa de París. Fue fundada en 1913 como Fitch Investor Service. Esta compañía ha crecido a lo largo de casi 100 años de vida a través de fusiones y adquisiciones. La última fue en 2000, cuando compró la unidad de calificación de Thomson Corporation para dar lugar a la actual Fitch Ratings, un gigante con más de 2.300 empleados repartidos por 39 países.
Inconvenientes y críticas.
En una Resolución de febrero de 2004, el Parlamento Europeo destacó la importancia de que las agencias de calificación crediticia ejerzan sus actividades de forma responsable. Cuatro son las principales preocupaciones señaladas en esa Resolución: La calidad de las calificaciones crediticias, la independencia y objetividad de las agencias, la transparencia de los métodos empleados para las calificaciones y el alto grado de concentración que se observa en el sector de la calificación crediticia y sus posibles efectos anticompetitivos.
El 13 de noviembre de 2008, la Comisión Europea presentó a los Estados miembros un proyecto de Reglamento que puso coto a las actuaciones de las agencias de calificación de riesgo crediticio que operan en Europa. Entre otros, El citado Reglamento indica que estas agencias no podrán desempeñar funciones de asesoría; tendrán que publicar modelos, métodos e hipótesis sobre las que basen sus calificaciones; publicarán también un informe de transparencia anual identificando a sus principales clientes (aquellos de los que reciban más de un 5% de sus ingresos), y deberán poner un mecanismo de control interno de calidad.
Por otra parte, algunos sectores acusan a las agencias de rating de ser co-responsables de la actual crisis financiera, al no haber valorado suficientemente el riesgo de productos financieros como las hipotecas “subprime” y, con posterioridad, haber tardado en bajar la calificación de las entidades afectadas. Lo cierto es que Moody´s, Standard & Poor´s y Fitch habían dado la solvencia de triple A (la calificación de más seguridad) a los productos que aparecían en el mercado financiero a partir de las hipotecas subprime, por lo que no es extraño que éstos tuvieran buena salida en el mercado, en su momento.
Un caso.
(EXTRAÍDO DE LA WEB www.invertia.com del 9 DE DICIEMBRE DE 2009).
Dos Europas: sólo los PIGS sufren las iras de las calificadoras
PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España –Spain-), son los únicos países de la Unión Europea que han sufrido rebajas de calificación crediticia desde que comenzó la crisis. España, ha recibido el primer aviso de S&P: perspectiva negativa para su rating AA+.¿Hay dos Europas? ¿Cómo afectan las subidas y bajadas de rating? Sólo los PIGS y Japón -entre las principales economías mundiales- han visto como su deuda ha sufrido los avatares de un recorte de calificación crediticia, ya sea por Fitch, Moody´s o Standard and Poor´s. Bajadas que en todos los casos se deben a dos circunstancias: elevada deuda y fuerte deterioro económico.
Tras los cuatro PIGS luego le tocó el turno a Irlanda, que vio como este verano Moody´s y S&P´s recortaban sus ratings.
Fuera de la Unión Europea Japón también ha sufrido las previsiones de las agencias calificadoras y fue el primero en abrir la senda de los recortes. El país del sol naciente recibía de Moody´s a mediados de mayo un recorte de su rating de “Aaa” a Aa2.
Asimismo, la calificadora Moody´s ponía de relieve que tanto Reino Unido como Estados Unidos, tienen un fuerte endeudamiento, por lo que prevé un deterioro de sus finanzas públicas. Un aviso que en ningún caso ponía sobre la mesa una rebaja de rating ni de perspectiva. Moody´s afirmaba que lo que le podría suceder a la deuda de Estados Unidos y Reino Unido es que pasaría de triple A “fuerte” a AAA “resistente”. Una calificación que tienen otros países de su entorno como Francia o Alemania, pero que en sentido estricto no suponen una rebaja como tal. Moody´s fundamentaba este aviso a los dos gigantes en el hecho de que han disparado su deuda y en la nota ponían a países como Canadá o Suiza de ejemplo por no sobrepasar los niveles de deuda pese a la crisis.
La deuda que se toma como referencia es la de Alemania (la deuda más segura). Por lo tanto, el resto de países tienen que mejorar el “atractivo” de su deuda, pagar más, para atraer inversores. Nada malo en un principio, lo que sucede es que este aumento también repercute en la financiación de las empresas. Éstas se ven obligadas a mejorar su deuda, ofrecer más rentabilidad a los inversores, para luchar contra la deuda del Estado –más segura de partida que la de cualquier empresa-. En suma, mayores problemas de financiación para las empresas del país que terminan por corregir en bolsa los excesos del Gobierno.
LA EQUIVALENCIA DE RATINGS ENTRE LAS TRES AGENCIAS DE CALIFICACIÓN.



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