Recientemente hemos tenido noticias de que los bancos se han sometido a un test de stress algunos de los cuales lo han superado y otros no.
¿Es que acaso los bancos estaban en realidad “estresados”? ¿O más bien el “estrés” estaba instalado en el resto de nosotros los mortales?
Bien pudiera ser ambas cosas. En realidad la segunda ya está sobreentendida. En una situación como la actual, la restricción del crédito, los problemas para llegara a final de mes, las dificultades financieras para seguir con el negocio, las últimas subidas impositivas y las que se esperan (atención al recibo de la luz…), la muy precaria situación laboral…como para estar tranquilo.
Por su parte, el “estrés” del sector financiero se reduce a dos conceptos: solvencia y morosidad. Es decir, es importante determinar si un banco cumple con los criterios de solvencia para garantizar el funcionamiento del sistema.
1 Algunos conceptos financieros previos.
¿Qué es entidad financiera? A menudo suele emplearse “entidad financiera” y “banco” como sinónimos, aunque en realidad esto no es así. Un “banco” es una estructura que concede préstamos y cotiza en Bolsa. Es una sociedad Anónima en definitiva. “Una entidad Financiera” es una empresa que realiza operaciones bancarias de préstamos y otras no exclusivamente bancarias, Aparte, su estructura es distinta: pueden ser instituciones Colectivas (Fondos de Inversión), Sociedades y Agencias de Valores (Renta4, Linksecurities o Consors, por ejemplo), entidades de préstamos (Cofidis, Freedom Finance…), de Seguros (Mapfre, Mutua Madrileña, MUFACE…) o incluso las propias Cajas de Ahorros (que aunque no lo parezca, no son sociedades anónimas sino que su estructura es fundacional y, por tanto, hay que diferenciarlas de los bancos).
No obstante, como las dimensiones de unas actividades (las fusiones de Cajas ha llevado a que algunas de ellas, por ejemplo Caja Madrid, ya rivalice en total de activos con el mismísimo Santander) y la diversificación de productos financieros (hay que ganar dinero, ya no vale exclusivamente prestar), determina que se solapen las funciones delimitadas en su origen para cada entidad, lo que se traslada con lógica hacia la confusión terminológica planteada interrogativamente al principio del párrafo anterior.
¿Qué es solvencia financiera? Por solvencia financiera se entiende primeramente, la capacidad de una entidad para hacer frente a sus deudas, o en su defecto, que la entidad pudiera responder por esas deudas en un momento dado.
¿Qué es garantizar la liquidez? Significa que en un momento de crisis, cuando el sistema necesita dinero para realizar sus intercambios, fundamentalmente cuando las empresas y los particulares (el Sector Privado) precisan recuperar sus ahorros, las entidades puedan poner a disposición de los mismos ese dinero (liquidez). Asimismo, garantizar la liquidez implica el compromiso del total del sistema financiero de un país para que los cobros y pagos de los otros agentes económicos (aparte de los mencionados empresas y particulares, el Sector Público y el Sector Exterior)
¿A que se llama morosidad bancaria? La morosidad bancaria hace referencia al porcentaje que, sobre el total de créditos concedidos por parte de las entidades financieras (bancos, cajas y cooperativas de crédito), se consideran incobrables o difícilmente cobrables. Para hacernos una idea de su importancia, el pasado mes de julio el dato arrojaba un 5,35% lo que supuso la cifra más alta de impagados desde abril de 1.996. Es decir, que de cada 100 individuos (en media) aproximadamente 6 no podían hacer frente a sus pagos. Parece una cifra algo pequeña, pero si tomamos en cuenta que somos aproximadamente 20 millones de personas y 2 millones de pequeñas empresas. Si tomamos la cifra anterior hablamos de 267.000 y 107.000, respectivamente.
Ésto ya es serio.
2. Basilea II
En realidad todo esto viene por el incumplimiento de los Acuerdos de Basilea II que exigen ciertos requisitos para las entidades financieras.
Dichos Acuerdos fueron suscritos en 2.004 para cumplimentar los de 1.974 y 1.988 (Basilea I) en la ciudad de Basilea y que, en el fondo, se trata de un conjunto de recomendaciones para establecer un capital mínimo que debía tener una entidad bancaria en función de los riesgos que afrontaba.
Se apoyan en tres pilares básicos: Establecimiento de unos requisitos de capital mínimo para hacer frente a las operaciones de mercado, la necesidad de una supervisión del sistema financiero con la creación de un marco de control administrativo y la importancia de una disciplina de mercado que requiere que los bancos revelen su estructura de capital, la exposición al riesgo y su adecuación de capital con detalle.
Por tanto, se trata de dotar una mayor confianza en el sistema financiero.
3. ¿Qué es el test de estrés?
El test de estrés fue un mecanismo desarrollado por Comité de Supervisores Financieros Europeos (CEBS), con el que se trata de medir la capacidad y fortaleza del sistema financiero en caso de una situación adversa del mercado peor a la actual. En definitiva, si una entidad financiera pudiera tener solvencia suficiente en caso de que se dieran una serie de circunstancias críticas. El test fue aplicado a 91 entidades de toda Europa, 23 de ellas de España. Se propusieron las siguientes condiciones negativas, para un horizonte temporal a dos años vista: Una caída del 3% del crecimiento europeo (vs, las perspectivas actuales del -1% para este año y del -1,7% para 2011), un descenso de la Bolsa en más del 19% (afectando con ello a las acciones en poder de las entidades financieras), una subida de tipos al 1,75% (frente al actual del 1%) y un colapso generalizado de la Deuda de manera que sus tipos estuvieran, en el caso de España, en el 12% (frente al
¿Cómo se mide? Básicamente con la ratio Tier I. Esta ratio mide la fortaleza de una entidad a través de lo que se considera su “capital básico” formado por acciones y participaciones preferentes (un tipo de acciones). Es decir, elementos de alta calidad crediticia que por tanto suponen un mínimo riesgo y una mayor fortaleza financiera. Se excluyen los depósitos ya que son instrumentos de mayor riesgo y se les incluye en el siguiente nivel, la Tier 2. En los Acuerdos de Basilea se estableció el 4% como el nivel mínimo exigido en circunstancias normales. No obstante, y dada la actual situación, se considera que la Tier I debería estar en el 6 / 7,5% como mínimo.
4. ¿Y las entidades financieras españolas? ¿Han aprobado el examen?
Pues no todas. Las cajas catalanas aún están por debajo del aprobado, como se muestra en el cuadro adjunto.
El resto de entidades, por el momento, parece ser que sí. Recordemos que el Banco de España tiene actualmente un Tier I del 7,5%, suficientemente holgado como para garantizar, como banco principal qué es, la solvencia del sistema.
5. Pero.. ¿Se ha restaurado la confianza en el sistema?
No tanto. Todavía quedan pendientes algunos “flecos”: una mayor regulación de la ingeniería financiera (se calcula que aún que casi el doble de pérdidas por aflorar), etc.
Por eso no es de extrañar que la onza de oro se eleve por las nubes y que no descarto incluso subidas hasta 2000 dólares / onza (desde los 1.280 de media actuales, en cotas históricas).
Veremos a ver qué nos depara el futuro que, aunque con dificultades, por el momento podemos tener cierta tranquilidad en cuanto a la respuesta de nuestras entidades si sobrevienen tiempos peores.
Ahora hace falta que esa situación se traslade al Sector Privado.
Créditos y ayudas, por favor.


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