Es sabido que el crecimiento económico, en realidad la generación de riqueza en una economía, supone un avance en las posibilidades futuras de la misma; No sólo hablamos de riqueza material o monetaria; si la economía funciona, se amplían las perspectivas laborales, se incrementa las capacidades de compra y de consumo, se mejoran las condiciones del mercado y en fin…a la postre incluso mejora la riqueza “inmaterial” de los habitantes (se “vive” mejor que antes).
Todo esto, claro está, sin entrar en terrenos asociados al Bienestar o la Justicia Social, ya que estamos midiendo la riqueza desee una óptica meramente macroeconómica, en definitiva, el PIB.
El PIB, por tanto, supone la generación de riqueza de una economía. Si hay más generación es debido a que hay más crecimiento; hay menos desempleo, mayor profusión de decisiones de consumo e inversión y mayor mercado.
No obstante, el crecimiento del PIB no es lineal. Obedece a una serie de pautas de contracción y expansión que, dependiendo de la alternancia, lleva a ciertas formaciones gráficas muy en boga en la actualidad.
1. Lo primero, los ciclos.
El estudio de los ciclos económicos viene de antaño. Ya en el siglo XIX nuestros antecesores economistas se percataban de las alzas y las bajas de la economía. En 1863, el francés Clement Juglar demostró con pruebas estadísticas, que las crisis no eran fenómenos aislados, sino parte de una fluctuación cíclica de la actividad comercial bursátil e industrial y que los períodos de prosperidad y crisis se seguían unos a otros. Observó que las fluctuaciones económicas seguían una pauta ciontractiva / expansiva regular de aproximadamente cada 8 años. Posteriormente Kitchin, y Kondratieff añadieron períodos alternativos de los ciclos (de 40 meses el primero y de 50 a 60 años, el segundo).
La sistematización de los ciclos como una teoría per se, fue gracias a los trabajos de Wesley Mitchell, Joseph Alois Schumpeter, Paul Samuelson, Jan Tinbergen y más recientemente por ejemplo, Cole y Ohanian.
En cualquier caso, las fluctuaciones cíclicas han sido analizadas en prácticamente todos los campos de la Economía: Modelos aleatorios (Benoît Mandelbrot), Demanda Agregada, (Finn E. Kydland y Edward C. Prescott. Premios Nobel de 2004), finanzas (Hyman Minsky)…
2. Las “otras” fluctuaciones.
Los últimos acontecimientos económicos han derivado la atención del crecimiento hacia otras alternativas que, debido a su especial configuración, suele asociarse con letras dada su parecido con las grafías.
Crecimiento en “L”: O más bien, decrecimiento. Es la típica crisis que estamos sufriendo ahora en todo el mundo con especial virulencia en el sector financiero.
Crecimiento en “V”: Supone una caída brusca del PIB al que le sigue una recuperación de similar período. Se trata de una situación inquietante por cuanto que implica una crisis que exige medidas muy estrictas para su recuperación. Por tanto, la recuperación del PIB se lleva a cabo sin una reasignación eficiente de la riqueza sino más bien del hecho de que unos sectores “tiran” del resto de la economía. Dada lo abrupto de ambos movimientos, es de esperar correcciones ulteriores por lo que un crecimiento en V no es fiable. Es típico de las denominadas economías emergentes como India y China.
Crecimiento en J: Se trata de un crecimiento que lleva a expectativas muy positivas sobre la economía ya que supone haber superado la V anterior. Es lo que se espera para Europa en 2012.
Crecimiento en “U”: El crecimiento en U implica una suavización del efecto anterior. Pero la brusquedad en las bajadas y las subidas es lo suficientemente brusca como para que cunda el desánimo del mercado durante la base de la “U” por lo que es posible que la letra se “aplane” ampliando el período y llevando a un posible estancamiento y, por tanto, dilatando los plazos de recuperación. Un ejemplo lo p9demos encontrar en Estados Unidos.
Crecimiento en Џ: El aplanamiento del crecimiento supone un estancamiento duradero. Incertidumbre, vagas expectativas de recuperación, futuro con cierta inquietud. Es el terreno abonado para los famosos “brotes verdes”…que luego no germinan.
Crecimiento en “W”: Es el crecimiento, quizás, más determinante en la economía ya que endurece las perspectivas halagüeñas de una mejora, puesto que cuando parece que la economía se recupera (la primera parte de la letra), vuelve a caer bruscamente para posteriormente comenzar una nueva subida en perores condiciones que la primera y con expectativas muy deterioradas. Realmente, más del 50% del crecimiento en “V” tienen probabilidades de convertirse en un “W”.
De hecho, esta última es la figura que más le veo similitud con el crecimiento español actual. Por tanto, aún es pronto para decantarse por una recuperación fehaciente de la economía española. Para ello, sería necesario un crecimiento del PIB de entre el 2,2 y el 2,5% anual y generador de empleo, aún en estado precario con más del 18% sobre la población activa.

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