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Archive for the ‘ESCUELA DE PADRES Y MADRES’ Category

Cristina López, organizadora de la Escuela de Padres y Madres de Collado Villalba, aborda un nuevo asunto en la educación de los adolescentes en Un Paseo en Familia:

LA EDUCACIÓN DE ADOLESCENTES EN EL TIEMPO LIBRE, LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

 1.- Mi mujer y yo tenemos fuertes discusiones porque dice que dedico mucho tiempo a trabajar y que no estoy con mi hijo de 14 años casi nada. Hacemos pocas cosas, pero creo que suficientes, además sólo quiere estar con sus amigos, el ordenador o los videojuegos. A mí no me parece que sea una situación tan relevante y además el trabajo es el trabajo y no puedo prescindir de él. Me gustaría conocer la opinión de un profesional.

Es muy difícil valorar la situación sin conocer más detalles, pero se dan datos que es probable que sean muy significativos y relevantes para realizar un análisis general de la situación que se plantea. Si su mujer le ha planteado la preocupación por no dedicar más tiempo a su hijo adolescente, significa que ella sabe que se está perdiendo cosas y ratos estupendos con su hijo que NO VUELVEN. Usted mismo reconoce que hacen pocas cosas juntos en familia y que debe trabajar para vivir. Considero importante que se replantee su tiempo y sus prioridades en la vida (¿estaría antes ver a un hijo crecer o ver crecer el negocio?) porque seguro que puede cortar antes o prescindir de horas de trabajo que no le supongan una pérdida enorme o una renuncia a nada importante para subsistir o tener lo necesario. Sería interesante que TRABAJE PARA VIVIR y no al contrario.

Además de intentar replantearse la situación y la dificultad familiar de la forma citada, también se proponen las siguientes reflexiones:

  • Afrontar la función recreativa propia de la familia, es decir hacer de la familia un lugar de encuentro entre padres, madres e hij@s que permita favorecer y compartir ocios diversos.
  • Dar ejemplo de que sois personas que conciben su tiempo libre como tiempo para el ocio, es decir, que l@s hij@s vean que sus padres y madres tienen hábitos interesantes y que saben divertirse.
  • Fomentar buenos hábitos de ocio  para que en esta etapa tan compleja aprendan a jugar, a entretenerse, a divertirse, a apreciar la música, el deporte, etc, es decir, a tener un tiempo de ocio sano y de calidad.
  • Dar buen criterio a l@s hij@s en lo referente a tipo de lecturas, de programas de televisión, de estilos de cine y de diversiones que son convenientes por razones de tipo moral.
  • Tratar de que su hijo no se abandone en su tiempo libre y se convierta en un chico apático. Podrían ser positivas pautas como acostarse y levantarse a una hora fija, mantenerlo ocupado con responsabilidades adecuadas, enseñarles a divertirse sin dinero o con poco dinero.
  • Enseñar a su hijo habilidades para soportar la presión de grupo que pueden ejercer sus iguales, especialmente en esta etapa adolescente.
  • Conseguir que dediquen parte de su tiempo libre a ganarse dinero con pequeñas responsabilidades y/o a colaborar en actividades de tipo asistencial y humanitaria, para que adquieran un conocimiento mas realista de la vida y aprendan a tolerar la frustración.
  • Elegir de forma sensata y prudente el lugar de vacaciones de la familia, es decir que en ese lugar haya un buen ambiente para la edad de su hijo y que favorezca el logro de los retos que hemos planteado anteriormente tanto l@s hij@s como lo padres y madres. (más…)

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María Luisa García, técnico y psicóloga del CAID (Centro de Atención Integral de las Drogodepencias) del Ayuntamiento de Collado Villalba, participa en Un Paseo en Familia:

PREVENCION DE DROGODEPENDENCIAS EN  EL ÁMBITO FAMILIAR

 1.- ¿Es la adolescencia una etapa de riesgo en el consumo de drogas?

Es una etapa de descubrimiento, de crecimiento, de experimentación con todo, de establecer nuevas relaciones fuera de la familia; y por lo tanto con las drogas.

Es una etapa en la que los padres deben dejar crecer al hijo, que tenga autonomía, que se confunda y luego rectifique, estar cerca de él y a la vez lejos, no sobreproteger, no imponer por sistema (sólo en situaciones imprescindibles. Normas no negociables) … Los jóvenes sienten necesidad de saber “si es verdad lo que me cuentan” y por eso algunos lo prueban.

Hay que diferenciar el consumo experimental de la adicción. El carácter de cada adolescente junto a la educación hará que cada uno actúe de forma diferente.

Del mismo modo que existen FACTORES DE RIESGO en esta etapa del desarrollo también existen FACTORES DE PROTECCIÓN que “protegen” al joven. (en especial la familia).

La familia como el agente más eficaz en la prevención. ¡No delegar en Instituciones! ¿Confiar en la propia capacidad educativa!  Es normal que haya conflictos (son adolescentes), y también es normal que la resolución sea satisfactoria ya que lo común es que haya buena comunicación, cohesión familiar (buenas relaciones afectivas) y control familiar. (más…)

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Cristina López, organizadora de la Escuela de Padres y Madres de Collado Villalba, nos habla de otro aspecto de la educación de los adolescentes en Un Paseo en Familia:

El Roto

LOS DISTINTOS ESTILOS DE AUTORIDAD CON EL ADOLESCENTE

 1.-Tenemos una hija de 15 años. Lo único que hemos hecho es esforzarnos para que tenga de todo y a la muy desagradecida todo le parece poco y no lo aprecia ¿podemos cambiar esta situación?

La situación no es fácil de modificar porque sin querer como le hemos dado “todo”, ha ido interiorizando el mensaje de que a uno le dan por obligación, sin ganárselo y sin necesidad de esfuerzo. Al crecer dentro de esta dinámica el adolescente exige permanentemente, sin miramientos y sin valorar o apreciar lo que cuesta todo. Lo más importante en estos casos es hacer esta reflexión anteriormente indicada para poder adoptar otra postura ante lo que le vamos a ofrecer a nuestro hijo, con un nuevo planteamiento educativo basado en la recompensa y no en el “dar por el dar a cambio de nada”, ya que este planteamiento no le va a ayudar en el futuro y le hará ser más feliz al apreciar lo que tiene o va consiguiendo.

Esta situación de protección mal entendida puede provocar unas consecuencias nefastas para su adultez, como:

  • Fuera de su ambiente familiar podría ser  incapaz de defenderse por sus propios medios y una persona dependiente.
  • Se angustiará ante las dificultades porque no ha recibido el aprendizaje adecuado para superarlas con estrategias adecuadas. No le hemos enseñado a tolerar la frustración.
  • Será  inseguro.
  • Se convertirá egoísta, exigente y hasta tirano.
  • Será incapaz de agradecer nada porque creerá que es normal que los demás estén pendientes de él e incondicionalmente le ofrezcan lo que desea

2.- Siempre hemos tenido normas en casa con una directriz muy clara de educación con nuestro hijo de 15 años y hasta ahora hemos valorado su obediencia, pero las noticias de su comportamiento fuera de casa es que es inadecuado: conflictos en el instituto, problemas de peleas en la calle… No lo entendemos, ya que siempre hemos sido severos y sabe que esto le va a suponer un castigo. ¿Por qué este comportamiento cuando está fuera?

En este estilo de padres y madres existe un desequilibrio entre la dirección (límites) y el afecto. Cuando hay máxima dirección y mínimo afecto los adolescentes suelen aprender pronto la imagen que tienen que dar para que les juzguen como “buenos”, pero sin interiorizar nada, es decir sin hacer este aprendizaje parte de sí mismos. Esto implica que cuando estén fuera de ese papel que deben cumplir para no ser severamente cuestionados o castigados, darán rienda suelta a sus instintos sin plantearse o sin reflexionar,  ya que no lo ha aprendido.    

         Éstas serían algunas de las características acerca de padres o madres con un estilo de autoridad autoritario:

  • Intentan moldear, controlar y valorar el comportamiento y actitudes del hij@ de acuerdo con unas normas de conducta cerradas y motivadas por consideraciones ideológicas o teológicas con dogmas cerrados respecto a la moral y formuladas por una autoridad más alta.
  • Valoran la obediencia como una virtud y favorecen las medidas punitivas para frenar la propia voluntad del adolescente en aquellos puntos donde las acciones o creencias del mismo entran en conflicto con lo que se cree que es la conducta correcta
  • No alientan la comunicación verbal, ya que el adolescente debe aceptar como correcto lo que sus padres digan, sin negociación posible, sólo con órdenes.
  • Programan al mínimo detalle las actividades de sus hijos. No dejan espacio a la improvisación.
  • Cuando critican, lo hacen no de las acciones mal realizadas, sino a la persona de su hijo : “eres un inútil”, lo que hace que la persona se desvalorice.
  • Piensan que si no duele, los adolescentes no aprenden
  • Los padres resuelven los problemas de sus hij@s y toman todas las decisiones por si éstos se equivocan.

Si se identifica con alguna de las características señaladas, sería conveniente reflexionar para poder modificarla y que no tuviera consecuencias más graves, como las del caso planteado o como las que señalamos a continuación:

  • Los adolescentes pueden responder con ira, testarudez, ganas de venganza, rebelión o sumisión temerosa
  • Se pueden generan dos sentimientos distintos: De  culpabilidad que hace adolescentes resignados y desmotivados, o de “máscara”, es decir, aparentan una cosa y hacen otra.
  • Se genera agresividad: se muestran huraños, se minusvaloran y pueden descargar violencia con otros más débiles al igual que a veces se hace con ellos.
  • Se pueden convertir en niños “enfermos” y pueden padecen enfermedades “psicosomáticas”para llamar la atención. (más…)

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Cristina López, organizadora de la Escuela de Padres y Madres de Collado Villalba, nos transmite buenos consejos sobre la educación de los adolescentes en Un Paseo en Familia:

LA CORRECCIÓN DEL COMPORTAMIENTO: PREMIOS Y CASTIGOS 

1.- Nuestro hijo de 14 años no deja de gritar por todo, contesta de forma grosera y nos ha intentado levantar la mano. Le hemos obligado a ir a un psicólogo porque estamos muy preocupados. Lleva cuatro meses pero lejos de mejorar, ha empeorado ¿Qué puede estar ocurriendo?, estamos asustados.

Si un niño reacciona con agresividad o malhumor no nos da derecho a pensar que es así porque lo ha heredado. Debemos preguntarnos en que forma el ambiente ha estado reforzando a este adolescente a comportarse de dicha manera y si ha conseguido sus objetivos con comportamientos poco adecuados.

Si un adolescente va a un psicólogo sin querer acudir, no va a realizar ningún proceso de cambio ya que se siente todavía más señalado que antes como EL PROBLEMA. No sólo ha de asistir el hijo sino también los adultos de referencia (los padres fundamentalmente). Se debería plantear con el chico como que es una responsabilidad de todos cambiar la situación y, de esta forma, tendremos más garantías de que acepte una intervención y esté en disponibilidad de interiorizar los cambios. Es conveniente replantearse las técnicas educativas que hemos aplicado, ya que posiblemente algunas han sido eficaces en otras etapas evolutivas, pero ya no lo son en la adolescencia. Se puede comenzar por seguir un plan similar al que se indica a continuación:

1. Definir con claridad la conducta y decir lo que el chico debería cambiar de la manera más detallada posible. Por ejemplo: Diremos “grita cuando se le dice NO a las salidas con los amigos”, “grita cuando se le insiste varias veces para que realice las tareas escolares”…, en lugar de “es grosero” o “es un histérico”o “es un desobediente!, para no generalizar y aprender a analizar en qué momentos se da concretamente la conducta- problema.

2. Para poder definir con claridad la conducta es necesario observarla. Estas observaciones podemos hacerlas a lo largo del día, en momentos concretos, en situaciones específicas o en otras condiciones que fijemos de antemano.

Por medio de registros adecuados, señalaremos la frecuencia (número de veces), la intensidad (cuánto o la cantidad) y la duración de dicha o dichas conductas (tiempo que dura).

3. Después aplicaremos los refuerzos o castigos que sean más adecuados y mediremos cada semana si la frecuencia, la intensidad y/o la duración de la conducta ha disminuido. Si ha sido así, continuaremos con la medida, sino, hemos de modificarla ya que no está siendo eficaz.

Para facilitar la tarea de ofrecer refuerzos positivos (aspecto imprescindible para el cambio) y castigos adecuados o su eficacia, sería de mucha utilidad que ambos padres se sentaran y reflexionaran acerca de las siguientes cuestiones sobre su hijo:

–  ¿Premia a su hijo cuando realiza una conducta apropiada?, ¿qué hace para que los comportamientos “buenos” de su hijo se mantengan o aumenten?, ¿le dice a su hijo las cosas que hace bien?, ¿qué premios son los más efectivos para su hijo?, ¿promete recompensas que no cumple?, ¿a veces da la recompensa antes de que su hijo cumpla lo acordado?

–  ¿Qué hace para que los comportamientos inadecuados de su hijo desaparezcan?, ¿qué castigos son los más efectivos para su hijo?, cuando castiga a su hijo ¿éste sigue ofreciendo la conducta negativa?, ¿qué cree que gana su hijo con ello? (intente no contestar “fastidiarme” porque no es real), una vez que se decide aplicar un castigo ¿lo cumple o cede ante las presiones o promesas de su hijo?

–  ¿Hay acuerdo entre usted y su pareja a la hora de premiar y castigar?, si se contradicen, pierden la autoridad.

Si hay cuestiones que no se habían planteado o que no sabe contestar, háganlo juntos y seguro que una vez ordenen sus planteamientos educativos, podrán realizar un plan de actuación eficaz, firme y con mejores resultados que el que tenían, haciendo partícipe al adolescente a posteriori de las conclusiones. (más…)

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Cristina López, organizadora de la Escuela de Padres y Madres de Collado Villalba, nos deja un interesante tema para aplicar en Un Paseo en Familia:

(educapermanente.ning.com)

LA COMUNICACIÓN EN LA FAMILIA

1. Con María (mi hija de 15 años) creo que he perdido su confianza, apenas me habla y ya no me cuenta sus cosas ¿ocultará algo? ¿como puedo recuperar la relación?

En principio, no es necesario e incluso es normal y sano que tenga sus secretos  y que no nos cuente todo. En la adolescencia se vuelven más herméticos y necesitan hacer su proceso de esta nueva etapa evolutiva. No ha perdido la relación, sólo está cambiando y hay que reconducirla lo mejor posible.

Puedes revisar desde cuando ocurre esto y como ha sido vuestra comunicación con la adolescente a partir de ese momento en el que comunica menos. Los siguientes aspectos que se describen podrían ayudarte a iniciar con el adolescente una comunicación adecuada:

a) Pensar si hemos estado disponibles ya que la conversación a veces la adecuamos a nuestras necesidades sin querer y no a las de nuestra hija o hijo. Su hij@ irá percibiendo con el tiempo si verdaderamente le escucha, si no está pensando en otra cosa, si tiene prisa o si es capaz de hacer un paréntesis y dialogar. Si se le ha  ofrecido un modelo capaz de dialogar, de ceder, de negociar, de comprender y de escuchar. Con esto, estará aportándole la mejor de las enseñanzas.

b) Plantearnos si hemos incluido en el discurso el cariño (aunque no estemos de acuerdo con lo que nos plantea),  la capacidad de reconocer los errores y flexibilidad en los planteamientos. Puedes hacerle ver que, a pesar de vuestras diferencias, estáis en el mismo equipo y que, a pesar de todo, seguirás queriéndola. Siempre hay posibilidad de echar marcha atrás y que de ser así, la “puerta” estará siempre abierta y que por muy distanciadas que estén las posturas, estás deseando que cambie la situación para volver abrazarla . Es fundamental aclarar a su hij@ que el enfrentamiento no es debido al odio o a una lucha de poder, sino todo lo contrario, a la preocupación y al cariño. No sirve un discurso forzado o artificial, es mejor ser espontáneo y adaptar el lenguaje a su vocabulario.

Cambiando detalles como los indicados, tienes más posibilidades de cambiar el modelo de comunicación con María y conectar con ella en esta nueva etapa evolutiva de tantos cambios.

2. A mi hija adolescente le puedo contar todo, pero cuando no estamos de acuerdo en algo, ya no me escucha, grita y dice que la dejemos en paz. Dice que ya no la entendemos. Últimamente grita porque dice que también lo hago yo, pero reconozco que me llega a desesperar.

Es importante analizar qué cosas hablamos con nuestros hijos e hijas, no son nuestros confidentes ni nuestros amigos y, a veces, se bloquean porque les angustian informaciones que no nos compete transmitirles porque no pueden ayudarnos (problemas de pareja, nuestro estado de ánimo…), y ponen una barrera para protegerse.

Si la dificultad no es la descrita, sería conveniente que ambos padres revisen su modo de tratar con el menor sentimientos negativos o críticas. Intenta llegar a acuerdos parciales donde todos ganen algo o donde estemos dispuestos a ceder y a reconocer que nuestra hija también puede tener parte de razón, y lo que le trasmitamos debe ser producto de una reflexión y no de un mecanismo de evitar o eliminar problemas de manera rápida. Para reiniciar la comunicación perdida, son adecuadas frases como “quizá no hemos valorado tu postura suficientemente, explícanos de nuevo…”, “no decimos que sea incierto lo que dices, pero nosotros lo entendemos de otro modo…”, “todos lo estamos pasando mal, vamos a intentar acordar lo que podamos…no tiene sentido estar así…”.

También sería importante que revisaras el uso de los mensajes “YO”, es decir, hablar desde mi sentir y no desde el reproche hacia el otro. No es fácil aprender esta habilidad pero es eficaz para evitar malos entendidos como se plantea en esta cuestión. Se pueden utilizar frases como: “yo me he sentido….y por eso te pediría que la próxima vez si tu puedes…..” y NO: “tu nos haces sentir mal, siempre generas conflicto…”.

En definitiva, si se ha cortado toda comunicación con tu hija adolescente, quiere decir que los métodos que utilizas no son los más adecuados para esa etapa evolutiva y hay que cambiarlos.

Por último, en muchos casos hay que revisar si lo que utilizamos en el día a día son maneras adecuadas de comunicarnos o no (gritos, insultos, amenazas, chantajes…), para después tener la autoridad suficiente para pedírselo a nuestros hijos: DEL EJEMPLO ES DE LO QUE MÁS SE APRENDE. (más…)

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Cristina López, organizadora de la Escuela de Padres y Madres de Collado Villalba, nos deja un interesante tema para aplicar en Un Paseo en Familia:

LA EDUCACIÓN AFECTIVO-SEXUAL

1.- Me siento incapaz de hablar de sexualidad con mis hijos adolescentes, me da vergüenza ¿qué puedo hacer?

Primero, aclarar que cuando una madre o un padre realizan esta consulta es que se han planteado la importancia de la Educación afectivo-sexual. Con esta reflexión ya se ha dado un paso fundamental.

Segundo, como la Educación sexual se da siempre mejor o peor aunque los padres no la nombren en casa, lo adecuado es que se acuda a una persona de confianza o a un profesional en la materia para que haga esta tarea, ya que sino los hijos buscarán información en otros ámbitos donde se traten aspectos poco adecuados y de manera confusa. Todo esto sin olvidar que lo ideal es que se haga desde los padres, animándoles a recibir ellos asesoramiento y aprender a canalizar las dudas con los hijos o hijas directamente.

2. – Le hemos dado toda la información en casa y en el colegio y tiene una falta porque no ha tomado medios en sus primeras relaciones sexuales ¿qué hemos hecho mal? No sabemos cómo afrontar ahora este tema en casa.

 Desde la casa se puede dar mucha información, pero aunque esto es importante, no es suficiente. Tienen exceso de información pero de poca calidad en muchos casos.

Hay que tener en cuenta que educar en la sexualidad no es sólo dar normas, informar, dar charlas o explicar los aparatos reproductores, sino preparar para las situaciones de la vida real, desarrollar habilidades y pautas de conducta sexuales satisfactorias y responsables, dar una información detallada, clara y verdadera, y desterrar y aclarar falsos mitos que confunden. Muchos embarazos no deseados se producen porque se cree que la primera vez, de pie o con la regla, no puedes quedarte embarazada. (más…)

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Cristina López, organizadora de la Escuela de Padres y Madres de Collado Villalba, elabora el siguiente capítulo de Un Paseo en Familia:

LAS NECESIDADES PSICOLÓGICAS BÁSICAS DEL ADOLESCENTE

1.- Le hemos castigado sin salir porque le damos todo lo que pide pero dice que no le queremos. Tiene 14 años. No se si es adecuado pero nos parece injusto que no valore todas las cosas que hacemos por él.

Primero, es necesario plantearse que es posible que no valore nada si tiene mucho y no se lo gana con esfuerzo. Pero también puede suceder que aunque se le haya dado todo, por el motivo que sea, el menor no lo está viviendo así y sienta que no tiene cubierta la necesidad que todos tenemos de pertenecer a un grupo, asociarnos con los demás y ser aceptados y queridos. No basta quererle, sino que hay que expresarlo puesto que el amor no se presupone. Con el adolescente las muestras de afecto deben cambiar, siendo más de reconocimiento verbal y hacerle partícipe de las decisiones familiares con negociaciones o consensos para que se sienta parte de la familia.

2.- Dicen que los niños de ahora no tienen normas, pero nosotros en casa ponemos límites constantemente y Pedro, de 14 años, cada vez está más rebelde.

Las NORMAS tienen un valor importante como factores de seguridad (una de las necesidades psicológicas básicas), pero no conviene exagerar su cantidad; las normas ayudan al adolescente a crecer siempre que sean sensatas y den posibilidad amplia al descubrimiento y puesta en práctica de la libertad personal. No consiste en imponer mucha cantidad de normas sino en la calidad de éstas, conviene elaborarlas, criticando el fallo y no la persona, establecerlas, siempre que sea posible, de común acuerdo entre padres primero y las que se pueda con el hijo y formularlas con claridad, de modo que se trate de lo que está permitido o no  y no de cuestiones ambiguas que siempre dan lugar a malos entendidos o a que el adolescente lo aproveche la confusión para tener más privilegios. (más…)

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